La Odisea de las calzas.
Hoy, Domingo santo, ni sufrí por los zapatos, ni estrene ropa (aun tengo las dos manitas), mi principal tarea en este día fueron las clásicas chapuzas de fin de semana que postergas hasta la desesperación de los demás habitantes de la casa.
Y no es que no me guste este tipos de quehaceres, todo lo contrario, pero es que la falta de tiempo y motivación me lleva a escaquearme. Haría La Capilla Sixtina si tuviera las herramientas del de bricomania (y eso que más de uno que ha visto nuestro arsenal se ha quedado sorprendido).
Hoy lo que tocaba era poner el cable de la linea telefonica, y me explico, teníamos que atravesar una pared.... eso seria una tarea muy sencilla si nuestro taladro no tuviese más o menos mi edad. Ya se ¡¡ tengo que comprarme uno de percusión, con bateria y bla bla bla.
El agujero lo hicimos, y eso que el taladro cascajo me da un yuyu (eso echa más chispas que cualquier día nos quedamos con un peinado nuevo..).
El problema vino cuando para hacer el agujero movimos el armario (el de 2,10m que media 2,13m..,esa es otra historia) y al volverlo a poner, las puertas no encajaban, malo pense, ¿y ahora que?¿serán las baldosas?¿será que somos un poco brutas y lo hemos descuarejingado?
¿o será que se quedo cojo porque perdió una calza por el camino?.
Por unanimidad decidimos que sería lo ultimo, así que ahora el problema estaba en que esquina colocaríamos la calza?.
Probamos una , y seguía el problema, probamos otra y se arreglo una puerta pero se jodio la otra...¿y ahora? pues otra calza....así hasta que por fin el armario dejo de estar cojo y las puertas cerraban bien.